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marzo 03
Los riesgos de las inversiones

Cuando pensamos en la palabra riesgo, la asociamos casi siempre con algo negativo. Lo mismo podría haber pensado Howard Schultz, fundador de los famosos cafés Starbucks cuando comenzó con sus ideas acerca de cómo redefinir una experiencia con respecto de un commodity llamado café.

Para los ejemplos de éxito existe un común denominador: las personas u organizaciones que han tenido éxito se han preparado para administrar los riesgos de sus emprendimientos. Pero ¿por qué algunas personas consideran que una inversión es riesgosa, mientras otras se animan a invertir? ¿Por qué algunos deciden comprar títulos valor a personas que han vendido los suyos al analizar información del mercado? En este punto entramos al terreno de lo que los científicos han definido como “La dimensión humana del mundo de las inversiones”.

La teoría de la dimensión humana del mundo de las inversiones afirma que los mercados de capital son el resultado de un conjunto de preferencias y sesgos que los actores generan basándose en su experiencia y valores personales.

Cuando un inversionista está construyendo su capital en una inversión, lo que está haciendo es asumiendo el riesgo de la misma y por ende, activará sus percepciones para determinar qué tan tranquilo o nervioso se siente la ubicar parte de su patrimonio en este vehículo financiero. Cuando se activan los sentimientos de la persona frente a la posible pérdida o la eventual ganancia que obtendrá, existen dos perfiles posibles en los que se ubicará:

Ultra conservador: Buscará estar ubicado en opciones que son o parecen seguras, por ejemplo, la mayor parte de la riqueza de los hogares está formado de activos que tienen poca o nula volatilidad, a costa de renunciar a obtener altos rendimientos.

Ultra agresivo: Este tipo de personas consideran que si existen opciones para ganar más rendimientos que el promedio del mercado, ellos lo lograrán tarde o temprano. Generalmente estas personas han tenido más experiencias de éxito que experiencias de fracaso, y en su mente ocurre un proceso de promediar las ganancias con las pérdidas.

Es importante comprender que entre estos dos tipos de inversionistas existen diferentes matices, pero en todos estos existe un factor crucial que todos los inversionistas sufren: El post arrepentimiento. El inversionista ultra conservador en el fondo tendrá un sentimiento que se repite ¿Será que estoy dejando de ganar más rendimientos por ubicar mis inversiones en estas opciones conservadoras?

Cuando este inversionista oye las fantásticas historias de amigos o colegas que llevan ganando ininterrumpidamente rendimiento por encima de los índices, en este momento el arrepentimiento opera. Lo que deben conocer los inversionistas, es que las personas generalmente cuentan sus historias de éxito, pero muy pocas veces cuentan sus historias de fracaso.

¿Cómo actúa un inversionista inteligente?

  • Comprende sus objetivos de vida y ha priorizado sus metas financieras para enmarcar la relación riesgo/retorno y ponerla a trabajar para su futuro.
  • Conoce su perfil de riesgo. Sabe cuánta es la rentabilidad que necesita para cumplir con su proyecto de vida y comprende que aunque puede ser seducido por promesas de rentabilidades jugosas, no todas son convenientes.
  • Comprende la magnitud de su patrimonio y sabe que si decide arriesgar en mayor proporción una parte de su capital, ésta debe ser una parte discrecional que no lo deje inválido financieramente.
  • Comprende las variables que pueden afectar a sus inversionistas y las analiza con su asesor financiero.

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