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Artículos de interés - Finanzas Personales​​

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septiembre 21
Caprichos vs. Necesidades

Fuente: Old Mutual


Las compras caprichosas o “gusticos”, como gustan de hacerse llamar, sirven como recompensas o auto-regalos por hacer algo bien, además alegran y sirven para subir el ánimo, de eso no cabe duda, pero muchas veces esos detalles se convierten en deudas o comienzan a reducir el presupuesto destinado para las prioridades.

Una buena planeación financiera incluye saber gastar el dinero más allá de los gastos mensuales obligatorios (vivienda, servicios públicos, alimentación, salud, transporte, créditos y ahorro), por eso usted debe reconocer cuándo una compra es un simple capricho que afecta sus finanzas o es una compra realmente importante.

¿Voy a usar ese producto?
Parece una pregunta trivial, pero en muchos casos es una cuestión muy importante que se pasa por alto. Puede ser un par de zapatos en oferta, un pantalón con un descuento genial, la suscripción al sitio de Internet de moda, el accesorio del carro del que todos hablan o el dispositivo más reciente de la marca, pero todos tienen en común que a veces se compra por impulso y no por verdadera utilidad. No es rentable ni útil comprar el juguete de moda si va a quedar archivado en un mueble o sólo se van a aprovechar unas pocas funciones. Si no lo va a usar, no lo compre.

¿Ya tengo uno o suficientes de ellos?
¿De verdad vale la pena tener otro par de zapatos cuando tengo 10, y de esos hay 3 que nunca uso? ¿De verdad vale la pena cambiar mi celular que funciona perfectamente y es ideal para todas mis necesidades? ¿No tengo lugar para otro adorno en la casa? ¿No tengo tiempo para jugar otro juego pero quiero este? Esta pregunta ayuda a pensar objetivamente en la utilidad de la compra, si no cumple ninguna función o aporta algo, es mejor no comprarlo.

¿Tengo que usar el dinero para algo prioritario?
Las prioridades no pueden ser aplazadas, ni siquiera ante la promoción más llamativa. Al ocupar el dinero destinado para los gastos importantes en caprichos nace la deuda, la deuda de este mes aumentará en la próxima oferta y la deuda sigue aumentando. Nunca, bajo ninguna circunstancia, se debe gastar el dinero destinado para los gastos básicos.

¿Tengo que endeudarme para comprarlo?
Si para poder adquirir este producto se tiene que usar la tarjeta de crédito porque el efectivo no es suficiente, o se debe pedir un crédito que requiere mucho tiempo para pagarse, quizá no vale la pena comprarlo. Es mejor ahorrar un tiempo para comprarlo en efectivo o usar ese dinero en algo más útil.

¿Puedo conseguirlo más económico en otro lugar o momento? ¿Puedo reemplazarlo con otro producto similar?
Si un producto o servicio se puede adquirir en un lugar más económico, si se puede esperar un tiempo para conseguirlo rebajado, o si otro similar pero más barato cumple su función, es mejor ir a ese lugar, esperar ese tiempo o usar ese similar y evitar un gasto innecesario.

¿Lo compro para mí o para que me vean con él?
Una duda muy importante. La moda, la publicidad y la presión social pueden influir de forma muy fuerte en las decisiones de compra, por eso vale la pena preguntarse si ese celular nuevo sí es útil o si sólo se quiere hacer parte de una tendencia. Hay casos en los cuales el producto ni siquiera es del gusto del comprador, pero tenerlo puede hacerlo sentir parte de un grupo.

¿De verdad lo necesito o estoy encontrando motivos para creer que lo necesito?
Esta última pregunta es la más importante. La gente tiende a sustentar sus compras caprichosas disfrazándolas de necesidades, inventan motivos para justificar las compras impulsivas y nacen frases del tipo “esto me ayudará a hacer mejor el trabajo”, “no tenía una blusa que combinara tan bien con esa falda”, “es el accesorio que me permitirá hacer cosas que no podía hacer antes”, o “en una ocasión no pude hacer una cosa como quería por no contar con esto”. Estas excusas terminan ganándole la pelea a los argumentos reales y evolucionan en compras caprichosas.

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