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junio 08
Decisiones emocionales en mercados volátiles

La mayoría de las teorías económicas están basadas en el supuesto que los individuos actúan de manera racional y consideran toda la información disponible al momento de tomar decisiones. Sin embargo, estudios especializados en psicología del inversionista, arrojan datos que explican como las emociones afectan las decisiones al momento invertir.

El campo de la psicología del comportamiento, explica por qué el inversionista gasta e invierte sus recursos de la manera en que lo hace, y por qué decide como decide.

Por lo general las personas tienden actuar frente a sus inversiones bajo una perspectiva más emocional que racional. El entorno desempeña un papel fundamental, en la medida en que puede llegar a alterar los sentidos del inversionista en algunas ocasiones, y así, propiciar que tome decisiones imprudentes.

Cuando el valor de los instrumentos financieros en los que ha invertido una persona baja, la reacción más común es sentir miedo y salir del mercado, esperando que la coyuntura mejore.

La minoría, en realidad hace lo opuesto, y de manera deliberada e hiperactiva toma ventaja en la situación para comprar a precios bajos. Las emociones que llevan a tomar decisiones basadas en el impulso y el pánico de los demás, pueden habitar en lo más profundo del subconsciente, haciendo que haya conciencia que la clave del éxito podría ser precisamente no seguir a la masa.

Así como los mercados de capitales tienen sus ciclos, las emociones también. Lo más común es que los ciclos de las emociones coincidan con los ciclos de los mercados. Según estudios, las emociones más frecuentes y consecuentes con los ciclos de los mercados son el miedo y la avaricia; y son precisamente estas emociones las que hacen que cualquier situación puntual del mercado se magnifique.

Para evitar que llegue el pánico, es importante comprender que el valor de los instrumentos financieros sube y baja, respondiendo a la naturaleza los mercados. Por lo general las personas deciden invertir cuando la fase del mercado se encuentra cerca del tope de crecimiento (y tienen la convicción de que la situación continuará en el boom), sin embargo, el mercado comienza al caer, como es su naturaleza.

El miedo alcanza su punto máximo cuando se convierte en pánico por perderlo todo. Es aquí donde los inversionistas deciden vender la totalidad de sus activos, o retirar su capital de inversión. Cuando esto ocurre, la demanda disminuye y los precios de los instrumentos financieros decrecen de manera importante.

Con el tiempo, el mercado en general recuperar la confianza, la fuerza, el impulso surge de nuevo y los precios vuelven a subir. Aquellos que permanecieron y fueron más fuertes que sus emociones mientras el ambiente estaba lleno de pesimismo, ganaron.

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es el hecho de que la rentabilidad esperada sobre la inversión está directamente relacionada con el nivel de riesgo que el inversionista esté dispuesto a asumir. Es decir, una persona no puede esperar retornos altos asumiendo un riesgo muy bajo. Esa premisa deben ser claras al momento de elegir la estrategia inversión, precisamente para garantizar que la persona sepa con exactitud cómo está compuesto su portafolio, cómo se han comportado los instrumentos financieros en el tiempo, así como también qué movimientos del mercado podrían afectar eventualmente el capital, teniendo en cuenta que los mercados son volátiles por naturaleza.

En conclusión, para tomar las acciones más convenientes con respecto a sus inversiones, es fundamental procurar disminuir la influencia e impacto de las emociones. Tomar una posición más racional y escuchar a su asesor, puede significar que sus ganancias en el futuro sean mayores que las pérdidas producidas por la coyuntura. El tiempo es su mejor aliado.

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